Trucos de cocina

Desde esos tiempos lejanos hasta nuestros días, la manera en la que se sirve y se consume el vino ha ido evolucionando hasta llegar a unos niveles de perfeccionamiento extraordinarios. La temperatura a la que servimos el vino, el descorche o la elección de la copa adecuada influyen en la posterior percepción que tendremos del producto.

 

 

 

 

Cómo servir el vino

Para servir el vino a la mesa, debemos atender criterios básicos: Debemos sacar el vino a la mesa, a la temperatura adecuada para cada uno de ellos. El propio fabricante, en su etiqueta trasera, ya nos informa de la temperatura óptima a la que tenemos que servir el vino.

No debemos presentar a la mesa, las botellas ya abiertas, pues no es garantía de que el vino ha sido abierto exclusivamente para nuestros comensales. Descorcharemos las botellas con cuidado, a ser posible, sin moverla al sacar el corcho. Esto es fundamental cuando se trata de vinos envejecidos porque en el caso de que tengan los posos propios del envejecimiento y que se encuentran en el fondo, se expandirán por toda la botella enturbiando el vino. Decantaremos el vino envejecido, para eliminar los posos en su correspondiente decantador. Aunque este procedimiento no es obligatorio para los vinos con cierta edad, es muchas veces recomendable.

Los vinos reserva o gran reserva, se deben abrir unos minutos antes de servirlos, para que se oreen (para que se aireen).

Independientemente del tipo de vino a consumir, siempre deberemos elegir copas con tallo, ya que es el lugar adecuado por donde sujetarlas, evitando que nuestro calor corporal se traspase al vino y que manchemos la esfera de la copa con los dedos, con lo que enturbiaríamos la visibilidad a través del cristal.

 

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